Superedgar
27-oct-2008, 02:03
Ésta es ya la cuarta temporada consecutiva en la que resulta prácticamente imposible elaborar la crónica sobre un partido de liga del Real Madrid sin hacer mención a los árbitros. Tras ocho partidos dis****dos, tenemos lo de la ausencia de amarillas del Rácing, los tres penaltis del Espanyol, la ignominia del Calderón y las burradas que ese hijo de Villar llamado Álvarez Izquierdo nos ha hecho hoy. Es decir, en el 50 % de los partidos dis****dos los señores colegiados han seguido fielmente las órdenes dictadas por Sánchez Arminio, provenientes de Ángel María Villar, así como los cinco puntos de más que lleva el Barcelona. Y, a pesar de todo, los culés no pueden con nosotros, pues tenemos los mismos puntos.
Álvarez Izquierdo, famoso porque el año pasado nos robó, citando un breve pasaje de "La venganza de don Mendo" con "befa, mofa y escarnio", ha querido repetir. Supongo que tenía en mente aquella pregunta de Schuster sobre su procedencia, que provocó tanta controversia que el técnico alemán fue amenazado por el comité antiviolencia (en el Nou Camp se comportan como criminales pero eso es una nimiedad al lado de la barbaridad formulada por Schuster, claro).
Así que Álvarez Izquierdo (repetiré su nombre tanto como el de Clos Gómez para que vayamos apuntando quién busca la internacionalidad con más ahínco para el próximo mundial) ha hecho todo lo posible para intentar que el Barcelona obtuviese ventaja con respecto al Real Madrid, pero ni por esas. Entre sus méritos tenemos un gol legal anulado a Higuaín nada más empezar el partido (aquí le gana Clos Gómez que anuló dos), un penalti inventado a favor del Athletic para empatar el partido (por cierto, irrisorio) otro fuera de juego inventado cuando Higuaín se quedaba mano a mano con Iráizoz para sentenciar el envite (aquí empata con Clos Gómez) y un absoluto desconcierto a la hora de amonestar. Me quedaré con la jugada más flagrante: Llorente salta a por un balón y arrolla a Salgado con el brazo (casi lo descoyunta). El Bilbao acaba tirando el balón fuera porque Álvarez Izquierdo no pita ni falta (por cierto, la juada ha sido el despelote porque según el árbitro el balón no había salido, el Athletic ha ganado unos treinta metros, ha presionado el saque de banda del Real Madrid y en la siguiente jugada ha llegado su primer gol, es decir, indignante). Dos minutos más tarde se repite la misma acción: Llorente intenta arrollar a otro defensa del Real Madrid, sólo que en esta ocasión se trata de Pepe, que lo ve venir y protege su cara con el brazo. En esta ocasión Llorente ha quedado en el suelo y Álvarez Izquierdo, sin dudarlo, ha pitado falta y amarilla de Pepe. Luego han llegado una serie de acciones en las que todo el mundo rodea al árbitro y éste es el único que no se ha enterado de nada, las cuales me han producido bastante vergüenza ajena.
Ya que estamos con asuntos extradeportivos, el primer protagonista del partido ha sido Sergio Ramos, que en lo que podríamos denominar la previa del encuentro, se ha desatado con unas declaraciones en contra de su entrenador y sus compañeros las cuales estoy seguro de que no han hecho mucha gracia. Lo que Ramos parece desconocer es que el destino es muy caprichoso. Su sutituto de hoy, Michel Salgado, ha hecho un partido para enmarcar. El problema de Salgado es que parece un imán para recibir golpes, ya que al pobre lo zurran más que a Bruce Willis en cualquiera de las ediciones de "La jungla de cristal". Así que ha llegado un momento en el que incluso él ha creído estar lesionado, por lo que Ramos ha tenido que salir a calentar. El público del Bernabéu se ha hecho oír, tanto para aplaudir a Salgado en cada una de sus acciones como para abuchear debidamente a Sergio Ramos, que se está convirtiendo en un auténtico niñato al que no le vendrían mal un par de zurras. Y el público del Bernabéu es soberano, así que Ramos debería cuidarse muy mucho de volver a meter la pata de esa manera.
El partido ha sido muy extraño. Ya comenté ayer que no me gustaba la no inclusión en la convocatoria de Rubén de la Red. Con lo que no contaba era con la pobreza que ha exhibido hoy el Athletic en su centro del campo. Los dos máximos protagonistas en la primera mitad han sido el genial Wesley Snejder, que ha ofrecido todo un recital y los desajustes defensivos. Puedo entender que la velocidad en ataque del Real Madrid provoque espacios y errores en la marca por parte de los defensores bilbaínos, pero no me entra en la cabeza que este Athletic llegara a contar con ocasiones claras frente a Casillas por despistes calamitosos de nuestra defensa o por la permisividad existente en el centro del campo a la hora de cortar las transiciones rivales.
Salgado ha sido uno de los primeros en salvar la vida a Casillas, evitando un gol prácticamente hecho jugándose el físico para evitar un remate a placer de un delantero rival. Iker había medido mal en la salida, pero un colosal Salgado, posiblemente el futbolista más concentrado de los veintidós que había en el campo, no estaba por la labor de conceder absolutamente nada al Athletic.
Era un partido de ida y vuelta. Pero claro, en un choque de estas características, quien tiene todas las de ganar es el Real Madrid, sobre todo si Snejder tiene el día. Ha comenzado con un chut desde su casa que a punto ha estado de convertirse en el mejor gol de la temporada en Europa. Después ha marcado de un tremendo trallazo por bajo en una jugada rapidísima del Real Madrid. Luego ha estrellado otro fenomenal disparo al poste. Y durante el resto de la primera mitad ha dado pases de todos los gustos y colores. Como digo, un auténtico recital.
Es obligado hablar de Higuaín. El árbitro ha evitado que marcase tres o cuatro goles. Aún así ha metido dos, entre ellos el de la victoria final. Higuaín se ha dejado la piel en el partido. No siempre ha estado acertado, pero se ha movido con bastante más criterio que Robben. El holandés es técnicamente fabuloso, corre como las balas, pero continúa siendo excesivamente individualista.
Pero quien ha marcado las diferencias en la noche de hoy ha sido don Raúl González Blanco. Acabo de caer en la cuenta de que Raúl es el baremo perfecto para saber quién entiende de fútbol y quién no. Su inteligencia para hacer más fácil el juego a sus compañeros es tal, que aquellos que se limitan a ver quién ha marcado los goles son incapaces de disfrutar del talento de don Raúl. No es un pecado no saber de fútbol (yo no entiendo nada sobre ballet y tampoco pasa nada) pero resulta curioso comprobar cómo ciertos locutores de radio se convierten en meros radioaficionados cuando son incapaces de observar las maravillas que el siete de España lleva a cabo en los terrenos de juego (Paco González, Alfredo Martínez, José Antonio Abellán...)
Para muestra un botón. Prefiero prestar atención a los profesionales del fútbol que a los pinchadiscos. Entiendo que la zaga defensiva del Bilbao está formada por profesionales de este deporte. Pues bien: han preferido dejar solo a Higuaín para que chute desde la frontal del área con el balón controlado que dejar solo a Raúl (de hecho había dos defensas y los dos se han ido con él). Pero es que en el gol de Snejder ha sucedido algo parecido: Van der Vaart la toca de tacón, Raúl pasa por encima del esférico y toda la zaga bilbaína se va a por él, de tal manera que la pelota llega mansamente a Snejder que fusila por lo bajo. ¿De quién es el gol? Pues de quién va a ser, hombre, de Raúl. Pero los que no observan detenidamente el fútbol, los que sólo lo miran de reojo, es imposible que admiren y valoren debidamente esta circunstancia.
La primera parte ha terminado con un bochornoso e injusto empate a dos por lo ya comentado al principio sobre Álvarez Izquierdo. Así que un enrabietado Real Madrid ha salido a resolver el partido en los primeros minutos de la segunda parte. En esta ocasión ha sido el larguero y por dos veces quien ha impedido que el Real Madrid sentenciara el choque. Después de dichas acciones, el partido se ha ido desinflando, perdiendo calidad y claridad por momentos. El Real Madrid jugaba a rachas y el Athletic intentaba alguna que otra contra (de hecho también han probado el sabor de la madera en un potente chut de Llorente, un tipo que para esas alturas ya debía estar expulsado). Así ha llegado el segundo gol de Higuaín, tras un impecable robo de balón de Gago (formidable en el día de hoy) que ha centrado en profundidad a Higuaín para que elevase en el marcador el 3-2 final.
Lo mejor del tramo final han sido Guti y Raúl. Ambos han impartido lecciones magistrales de fútbol con pases y desmarques de antología. La pena es que el resto de compañeros no ha sabido estar a su altura. Luego ha llegado la sustitución de Raúl y los últimos minutos han sido directamente para la basura.
Lo peor la actitud de Pepe. Lo achacaré a un calentón, pero no es la primera vez que el extraordinario central portugués pierde los papeles.
Álvarez Izquierdo, famoso porque el año pasado nos robó, citando un breve pasaje de "La venganza de don Mendo" con "befa, mofa y escarnio", ha querido repetir. Supongo que tenía en mente aquella pregunta de Schuster sobre su procedencia, que provocó tanta controversia que el técnico alemán fue amenazado por el comité antiviolencia (en el Nou Camp se comportan como criminales pero eso es una nimiedad al lado de la barbaridad formulada por Schuster, claro).
Así que Álvarez Izquierdo (repetiré su nombre tanto como el de Clos Gómez para que vayamos apuntando quién busca la internacionalidad con más ahínco para el próximo mundial) ha hecho todo lo posible para intentar que el Barcelona obtuviese ventaja con respecto al Real Madrid, pero ni por esas. Entre sus méritos tenemos un gol legal anulado a Higuaín nada más empezar el partido (aquí le gana Clos Gómez que anuló dos), un penalti inventado a favor del Athletic para empatar el partido (por cierto, irrisorio) otro fuera de juego inventado cuando Higuaín se quedaba mano a mano con Iráizoz para sentenciar el envite (aquí empata con Clos Gómez) y un absoluto desconcierto a la hora de amonestar. Me quedaré con la jugada más flagrante: Llorente salta a por un balón y arrolla a Salgado con el brazo (casi lo descoyunta). El Bilbao acaba tirando el balón fuera porque Álvarez Izquierdo no pita ni falta (por cierto, la juada ha sido el despelote porque según el árbitro el balón no había salido, el Athletic ha ganado unos treinta metros, ha presionado el saque de banda del Real Madrid y en la siguiente jugada ha llegado su primer gol, es decir, indignante). Dos minutos más tarde se repite la misma acción: Llorente intenta arrollar a otro defensa del Real Madrid, sólo que en esta ocasión se trata de Pepe, que lo ve venir y protege su cara con el brazo. En esta ocasión Llorente ha quedado en el suelo y Álvarez Izquierdo, sin dudarlo, ha pitado falta y amarilla de Pepe. Luego han llegado una serie de acciones en las que todo el mundo rodea al árbitro y éste es el único que no se ha enterado de nada, las cuales me han producido bastante vergüenza ajena.
Ya que estamos con asuntos extradeportivos, el primer protagonista del partido ha sido Sergio Ramos, que en lo que podríamos denominar la previa del encuentro, se ha desatado con unas declaraciones en contra de su entrenador y sus compañeros las cuales estoy seguro de que no han hecho mucha gracia. Lo que Ramos parece desconocer es que el destino es muy caprichoso. Su sutituto de hoy, Michel Salgado, ha hecho un partido para enmarcar. El problema de Salgado es que parece un imán para recibir golpes, ya que al pobre lo zurran más que a Bruce Willis en cualquiera de las ediciones de "La jungla de cristal". Así que ha llegado un momento en el que incluso él ha creído estar lesionado, por lo que Ramos ha tenido que salir a calentar. El público del Bernabéu se ha hecho oír, tanto para aplaudir a Salgado en cada una de sus acciones como para abuchear debidamente a Sergio Ramos, que se está convirtiendo en un auténtico niñato al que no le vendrían mal un par de zurras. Y el público del Bernabéu es soberano, así que Ramos debería cuidarse muy mucho de volver a meter la pata de esa manera.
El partido ha sido muy extraño. Ya comenté ayer que no me gustaba la no inclusión en la convocatoria de Rubén de la Red. Con lo que no contaba era con la pobreza que ha exhibido hoy el Athletic en su centro del campo. Los dos máximos protagonistas en la primera mitad han sido el genial Wesley Snejder, que ha ofrecido todo un recital y los desajustes defensivos. Puedo entender que la velocidad en ataque del Real Madrid provoque espacios y errores en la marca por parte de los defensores bilbaínos, pero no me entra en la cabeza que este Athletic llegara a contar con ocasiones claras frente a Casillas por despistes calamitosos de nuestra defensa o por la permisividad existente en el centro del campo a la hora de cortar las transiciones rivales.
Salgado ha sido uno de los primeros en salvar la vida a Casillas, evitando un gol prácticamente hecho jugándose el físico para evitar un remate a placer de un delantero rival. Iker había medido mal en la salida, pero un colosal Salgado, posiblemente el futbolista más concentrado de los veintidós que había en el campo, no estaba por la labor de conceder absolutamente nada al Athletic.
Era un partido de ida y vuelta. Pero claro, en un choque de estas características, quien tiene todas las de ganar es el Real Madrid, sobre todo si Snejder tiene el día. Ha comenzado con un chut desde su casa que a punto ha estado de convertirse en el mejor gol de la temporada en Europa. Después ha marcado de un tremendo trallazo por bajo en una jugada rapidísima del Real Madrid. Luego ha estrellado otro fenomenal disparo al poste. Y durante el resto de la primera mitad ha dado pases de todos los gustos y colores. Como digo, un auténtico recital.
Es obligado hablar de Higuaín. El árbitro ha evitado que marcase tres o cuatro goles. Aún así ha metido dos, entre ellos el de la victoria final. Higuaín se ha dejado la piel en el partido. No siempre ha estado acertado, pero se ha movido con bastante más criterio que Robben. El holandés es técnicamente fabuloso, corre como las balas, pero continúa siendo excesivamente individualista.
Pero quien ha marcado las diferencias en la noche de hoy ha sido don Raúl González Blanco. Acabo de caer en la cuenta de que Raúl es el baremo perfecto para saber quién entiende de fútbol y quién no. Su inteligencia para hacer más fácil el juego a sus compañeros es tal, que aquellos que se limitan a ver quién ha marcado los goles son incapaces de disfrutar del talento de don Raúl. No es un pecado no saber de fútbol (yo no entiendo nada sobre ballet y tampoco pasa nada) pero resulta curioso comprobar cómo ciertos locutores de radio se convierten en meros radioaficionados cuando son incapaces de observar las maravillas que el siete de España lleva a cabo en los terrenos de juego (Paco González, Alfredo Martínez, José Antonio Abellán...)
Para muestra un botón. Prefiero prestar atención a los profesionales del fútbol que a los pinchadiscos. Entiendo que la zaga defensiva del Bilbao está formada por profesionales de este deporte. Pues bien: han preferido dejar solo a Higuaín para que chute desde la frontal del área con el balón controlado que dejar solo a Raúl (de hecho había dos defensas y los dos se han ido con él). Pero es que en el gol de Snejder ha sucedido algo parecido: Van der Vaart la toca de tacón, Raúl pasa por encima del esférico y toda la zaga bilbaína se va a por él, de tal manera que la pelota llega mansamente a Snejder que fusila por lo bajo. ¿De quién es el gol? Pues de quién va a ser, hombre, de Raúl. Pero los que no observan detenidamente el fútbol, los que sólo lo miran de reojo, es imposible que admiren y valoren debidamente esta circunstancia.
La primera parte ha terminado con un bochornoso e injusto empate a dos por lo ya comentado al principio sobre Álvarez Izquierdo. Así que un enrabietado Real Madrid ha salido a resolver el partido en los primeros minutos de la segunda parte. En esta ocasión ha sido el larguero y por dos veces quien ha impedido que el Real Madrid sentenciara el choque. Después de dichas acciones, el partido se ha ido desinflando, perdiendo calidad y claridad por momentos. El Real Madrid jugaba a rachas y el Athletic intentaba alguna que otra contra (de hecho también han probado el sabor de la madera en un potente chut de Llorente, un tipo que para esas alturas ya debía estar expulsado). Así ha llegado el segundo gol de Higuaín, tras un impecable robo de balón de Gago (formidable en el día de hoy) que ha centrado en profundidad a Higuaín para que elevase en el marcador el 3-2 final.
Lo mejor del tramo final han sido Guti y Raúl. Ambos han impartido lecciones magistrales de fútbol con pases y desmarques de antología. La pena es que el resto de compañeros no ha sabido estar a su altura. Luego ha llegado la sustitución de Raúl y los últimos minutos han sido directamente para la basura.
Lo peor la actitud de Pepe. Lo achacaré a un calentón, pero no es la primera vez que el extraordinario central portugués pierde los papeles.