Kenshin
12-sep-2008, 08:09
Raúl veta al 9
Raúl empieza a tener fama de enchufado incluso dentro del vestuario
Ramón Calderón ha construido sobre la figura de su capitán la unión en el vestuario, y es cierto, pero las prebendas que recibe empiezan a crear incomodidades en el entorno. El Madrid tiene un claro déficit deportivo en ataque. A pesar de ello, no se ha reforzado en una de las posiciones claves del equipo. Van Nistelrooy y Raúl son los únicos especialistas, toda vez que Saviola ni cuenta e Higuaín es un buen proyecto, pero sin ser un 9 nato.
Entre los dos delanteros suman 63 años, por lo que reforzar esa posición se antoja más una necesidad que un capricho para un equipo que necesita pegada en todos los partidos. Sin embargo, no ha llegado nadie y en torno al capitán de la plantilla se han sucedido detalles más que llamativos.
Raúl fue el primer jugador de la lista en las renovaciones vitalicias que tanto sarpullido provocaron en el vestuario. Y si no que se lo pregunten a Robinho. Tras él, y para maquillar esa política ‘calderoniana’, llegaron otros como Guti, Casillas o el propio Van Nistelrooy. Pero, no contento con esto, el presidente decidió contentar aún más a su amado en el vestuario: decidió que los capitanes del equipo, con Raúl a la cabeza, dieran el visto bueno a los posibles refuerzos.
Otro pago de Calderón a Raúl es hacer desaparecer del vestuario el clan de los brasileños que tanto molestaban al madrileño. Eclipsaban sus galones y le robaban protagonismo dentro y fuera del campo, algo que Raúl no llevaba bien. Calderón le ha devuelto el protagonismo remodelando la plantilla por completo al gusto del 7.
La nómina de delanteros centros pretendidos que ha desfilado a lo largo de este verano ha sido prolífica. Jóvenes, veteranos, experimentados, goleadores, jugones… pero no ha llegado ninguno. El episodio Villa fue el último ridículo de Calderón y es que su fichaje podría ser la continuación de lo sucedido con Raúl en la selección. Casillas, otro de los pesos pesados del vestuario, dio su visto bueno a la llegada de Villa y, según El Confidencial, esta postura le ha provocado un problema con Raúl y el divorcio entre ambos puede ser un hecho.
Pero Raúl tiene bula entre ciertos medios de la capital, que le defienden vehementemente sin analizar siquiera su rendimiento en el campo. Se hacen fuertes en su defensa cuando marca un gol, obviando que futbolísticamente aporta poco, y resaltando su ejemplar profesionalidad de la que nadie duda.
Pero la situación empieza a quedar al descubierto, porque si Raúl tose hay alarma y no porque haya podido coger un resfriado, a lo que tiene derecho, si no a que no hay relevo para él en la delantera sea o no de garantías. Y eso empieza a mosquear en el madridismo, porque parece que es el único del equipo que tiene asegurado el puesto rinda o no.
La convicción de que vetó a Villa es cada vez mayor, y si lo hizo con el 7 de la selección se presume que lo hizo con otros.
Fuente: Sport.es
Raúl empieza a tener fama de enchufado incluso dentro del vestuario
Ramón Calderón ha construido sobre la figura de su capitán la unión en el vestuario, y es cierto, pero las prebendas que recibe empiezan a crear incomodidades en el entorno. El Madrid tiene un claro déficit deportivo en ataque. A pesar de ello, no se ha reforzado en una de las posiciones claves del equipo. Van Nistelrooy y Raúl son los únicos especialistas, toda vez que Saviola ni cuenta e Higuaín es un buen proyecto, pero sin ser un 9 nato.
Entre los dos delanteros suman 63 años, por lo que reforzar esa posición se antoja más una necesidad que un capricho para un equipo que necesita pegada en todos los partidos. Sin embargo, no ha llegado nadie y en torno al capitán de la plantilla se han sucedido detalles más que llamativos.
Raúl fue el primer jugador de la lista en las renovaciones vitalicias que tanto sarpullido provocaron en el vestuario. Y si no que se lo pregunten a Robinho. Tras él, y para maquillar esa política ‘calderoniana’, llegaron otros como Guti, Casillas o el propio Van Nistelrooy. Pero, no contento con esto, el presidente decidió contentar aún más a su amado en el vestuario: decidió que los capitanes del equipo, con Raúl a la cabeza, dieran el visto bueno a los posibles refuerzos.
Otro pago de Calderón a Raúl es hacer desaparecer del vestuario el clan de los brasileños que tanto molestaban al madrileño. Eclipsaban sus galones y le robaban protagonismo dentro y fuera del campo, algo que Raúl no llevaba bien. Calderón le ha devuelto el protagonismo remodelando la plantilla por completo al gusto del 7.
La nómina de delanteros centros pretendidos que ha desfilado a lo largo de este verano ha sido prolífica. Jóvenes, veteranos, experimentados, goleadores, jugones… pero no ha llegado ninguno. El episodio Villa fue el último ridículo de Calderón y es que su fichaje podría ser la continuación de lo sucedido con Raúl en la selección. Casillas, otro de los pesos pesados del vestuario, dio su visto bueno a la llegada de Villa y, según El Confidencial, esta postura le ha provocado un problema con Raúl y el divorcio entre ambos puede ser un hecho.
Pero Raúl tiene bula entre ciertos medios de la capital, que le defienden vehementemente sin analizar siquiera su rendimiento en el campo. Se hacen fuertes en su defensa cuando marca un gol, obviando que futbolísticamente aporta poco, y resaltando su ejemplar profesionalidad de la que nadie duda.
Pero la situación empieza a quedar al descubierto, porque si Raúl tose hay alarma y no porque haya podido coger un resfriado, a lo que tiene derecho, si no a que no hay relevo para él en la delantera sea o no de garantías. Y eso empieza a mosquear en el madridismo, porque parece que es el único del equipo que tiene asegurado el puesto rinda o no.
La convicción de que vetó a Villa es cada vez mayor, y si lo hizo con el 7 de la selección se presume que lo hizo con otros.
Fuente: Sport.es